19SEP

Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero. El caso del sistema Flash y Libre Sense


Rechazar una tecnología, posicionarse en el mercado, sin tener en cuenta a los pacientes



Este jueves pasado, 17 de septiembre del año pandémico, Abbott nos sorprendía con el anuncio del lanzamiento del Libre Sense.
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En su propaganda, hablan de un biosensor que ofrece monitorización continua de glucosa a través de una app compatible (Supersapiens) con teléfonos móviles y pulseras de actividad (no dice cuales).
El sensor y la tecnología es la misma que llevan 6 años vendiendo…solo que ahora le ponen la etiqueta “non medical device”.

No se vende como dispositivo médico a mayores de 16 años (ya me dirás tú quien va a ir comprobando cuantos años tiene quien lo lleve puesto).
Esto significa que no se puede usar para diagnóstico, seguimiento, cálculo o modificación de fármacos hipoglucemiantes, ni para diabetes ni para ninguna enfermedad.
Es decir, que quien lo use para eso es bajo su responsabilidad.
¿Quién te va ir preguntando para qué lo usas?

 

 

Lo primero a destacar es que el anuncio ha sido sorpresivo.
Nadie parecía estar al tanto de esto.
Un breve recorrido por los foros, foreros y redes sociales que más habitualmente leo te arroja la convicción que esto nadie se lo esperaba.

Lo siguiente sorprendente es que lanzan una monitorización continua de glucosa, cuando llevan vendiendo su producto en el mundo de la diabetes como monitorización a demanda (flash) de la glucosa.
¿Para la diabetes no vale lo continuo pero para el deporte sí vale?
Más adelante destripo el por qué.

 

Tercero, la compatibilidad con aplicaciones móviles y lectores de muñeca.
Sorprendente porque hace bien poco, prohibía su compatibilidad con apps como Mysugr, Socialdiabetes o sistemas de descarga como Diasend.
¿Para diabetes no es compatible, pero para atletas sí vale?

Y cuarto, el precio.
El Libre Sense se ha puesto a la venta (en España aún no se puede comprar) a un precio de 130€ (dos sensores, bajo suscripción)
El sistema Flash, en su versión 2, cuesta 120€ -precio de venta al público- por dos sensores.
El sistema sanitario público español paga 100€ por dos sensores.
En Francia y Portugal, el precio de los sensores está por debajo de los 50€ en venta al público en farmacias.

 

 

Para los no introducidos en el mundillo de la diabetes.
En 2014, Abbott lanzó el Freestyle Libre Flash (en adelante Flash) su sistema de visualización de la glucosa.
Inicialmente, el modelo 1 -vigente hasta hace unos meses en España- era simple, con un lector (que se pagaba aparte) escaneaba la glucosa y más adelante con un teléfono móvil con lector NFC se podía escanear y ver los datos en una app.
En 2019 se lanzó la versión 2, donde como única novedad ofrecía alarmas de glucosa alta o baja, pero todavía obligaba a escanear el sensor (pasar el móvil o el lector) para obtener el dato de glucosa.

 

Esta monitorización flash, bajo demanda, a una gran mayoría de personas con diabetes, se les quedaba muy corta…escanearte 12-14 veces al día, no tener alarmas, era molesto.
Como siempre, la comunidad DIY en torno a Nighscout tomó cartas en el asunto y sacó soluciones que convertían el Flash en monitorización continua.
También algunas iniciativas privadas han estado comercializando sistemas que extraían la información del Flash y la ofrecían en otros dispositivos, de manera continua.

 

Abbott desembarcó su sistema Flash con una estrategia de marketing “bottom-up”.
Primero llegó a los usuarios y después al sistema sanitario.
Los profesionales recibían a los pacientes que usaban el Flash sin tener un mínimo conocimiento de él, sin formación específica y la mayoría aprendieron leyendo a blogueros y pacientes que lo llevábamos.

Por supuesto en esos inicios, años 2015 y 2016, el sistema Flash no estaba financiado.
Eso permitió a Abbott aprovechar la ventaja de poder publicitar su producto a todo trapo y sin ninguna limitación (anuncios en prensa generalista, apariciones en TV y congresos)
Hay que recordar que la legislación prohíbe realizar publicidad de cualquier fármaco o producto financiado por la sanidad pública….y mucho menos dirigirse directamente a pacientes (cosa que Abbott ha aprovechado hasta límites nunca antes vistos).

 

Pero no se iban a quedar ahí, la pieza a cazar era (y sigue siendo) la financiación completa y para todos.

Recuerdo a navegantes que el vigente RD 1030/2006 (cartera servicios comunes del sistema nacional salud) Anexo II, punto 6.4.1  garantiza que “se suministrará al paciente diabético el material necesario para para el control de su enfermedad”

Es decir, no había que hacer ninguna modificación normativa para que cualquier profesional sanitario prescribiera un producto sanitario como el Flash o cualquier otro, bajo unas lógicas directrices de necesidad y ordenación que deberían implementar cada CCAA con el auxilio de sociedades científicas y expertos.
Y esto se demostró cuando muchas CCAA, antes de la financiación realizada por el Consejo Interterritorial, ya aprobaron su uso.
Por ejemplo, la Comunidad Valenciana

Porque se financió:
En septiembre de 2018 el Ministerio de Sanidad hace pública su decisión de financiar “los sistemas de medición de glucosa sin pinchazos en el SNS para todos los menores de 18 años con diabetes mellitus tipo 1 que requieran múltiples dosis de insulina y más de 6 controles de glucemia al día “.

Y en mayo del año pasado la financiación se ampliaba a adultos con diabetes tipo 1

Todo ello bajo el paraguas de un discutible informe del Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud en el año 2016.
Controvertido porque el año anterior se hizo un informe desfavorable hacia los sistemas de monitorización continua, con bastante más evidencia y años de uso que el sistema flash.

Hablamos de financiar alrededor de 15000 sistemas en pediatría y unos 70.000 en adultos.
En torno a 70-80 millones de euros anuales.

 

Esa financiación pública vino tras una campaña desde todas partes , como ejemplo aquí aquí aquí

Ahora mismo, la mancha de aceite se dirige hacia la diabetes tipo 2 y la financiación del sistema flash.

 

Para el observador no avezado en diabetes, señalar que se financió solamente el Flash , exclusivamente el Flash, ningún otro se ha financiado a través del Consejo Interterritorial (claro que tampoco sociedades científicas ni asociaciones de pacientes lo han pedido).
Pero existen sistemas de monitorización continua de glucosa de otras marcas: Medtrum, Dexcom, Medtronic, Eversense…y parece que en breve aparecerán varias soluciones comerciales.


Algunos, levantamos la voz (en esta web tenéis varios artículos míos criticando la forma de la financiación).
Y ya recibimos los correspondientes palos (a ver ahora qué dicen algunos KOL y POL, cuando ya avisamos de este tema…alguna conversación y algún whassap tengo guardado en mi memoria).

Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
El sistema Flash merece la financiación, porque es un sistema útil en determinadas personas con diabetes y bajo determinadas condiciones pero también la monitorización continua de glucosa del resto de marcas que he mencionado antes.
Y desde luego, en mi opinión (por suerte los he probado todos) , es un sistema con menores prestaciones, exactitud y fiabilidad (e incluso coste-efectividad) que los sistemas de Dexcom o Medtronic.

 

 

 

Y aquí entra el quid de la cuestión.
Abbott, con el lanzamiento del Libre Sense se ha quitado la careta.
Tiene (y tenía desde el principio) la tecnología y la capacidad para convertir su Flash en un monitor continuo de glucosa.
Al crear una nueva categoría: medición a demanda (o flash), se quitaba la competencia de un plumazo.

La decisión empresarial es brillante para su accionariado y su cuenta de resultados.
Rechazo usar una tecnología que beneficia a los pacientes, para situarme mejor en el mercado y permitir que Marketing explote todas las posibilidades en pos de maximizar la ventas hasta el límite.


Éticamente, que cada cual opine lo que quiera.
A estas alturas todos sabemos lo que es una BigFarma, para bien y para mal.
En mi opinión (salvo que venga un ingeniero y me corrija) esa decisión es lamentable y ofensiva para los pacientes.

Estoy de acuerdo con algunos tuiteros que he leído, esto parece una prueba de mercado para el desembarco del sistema flash en su versión 3, ya con conexión a la bomba.
Hago el test de mercado, recopilo datos y además recojo (más) dinero.
Otra decisión empresarial brillante.

19/09/2020






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