16SEP

¿Es la telemedicina la respuesta para mejorar la atención al paciente con diabetes?


Transcripción ponencia sobre telemedicina y diabetes



El pasado miércoles 15 de septiembre, el Grupo Clínico y Traslacional en diabetes organizó el Webinar: Lecciones de una pandemia, Telemedicina y diabetes. Es un ciclo de tres conferencias sobre la nueva atención al paciente con diabetes.

 

En este enlace, podeis ver el webinar completo

 

Transcribo, aproximadamente, mi ponencia:

En el tiempo que tengo asignado me gustaría comentar brevemente algunas conclusiones de una encuesta que, en mi trabajo, realizamos a asociaciones de pacientes y a pacientes individuales sobre este tema.

Se les preguntaba por diferentes aspectos de la telemedicina, entendida por sistemas de comunicación con los profesionales sanitarios como la teleconsulta (videollamada, teléfono, videoconferencia o mensajería instantánea) también por la posibilidad de telemonitorización de constantes y formación en educación para la salud.

Lo primero a destacar es la aceptación casi total a estas herramientas, ya que son habituales para casi cualquier persona, en su trabajo, en su ocio y en su vida personal.
Sería extraño que, dentro de un orden, esas herramientas no se usaran en sanidad.

 

Lo segundo a destacar es la necesidad de individualización.
Si hablamos con personas sordas, ciegas, con dificultades intelectuales o físicas, personas con brecha digital…es necesario que eso te tenga en cuenta.
Y esto también lo tenemos en diabetes.
Hay que pensar también en que hay personas que no tienen acceso a un ordenador con cámara o a un móvil con conexión estable…
No caigamos en la ley de cuidados inversos, no puede ser que los que más lo necesitan sean los que menos usen las herramientas del sistema.

 

Los dos principales temores que se expresan son:

-          Pérdida o disminución de la relación profesional sanitario-paciente

-          Seguridad de las comunicaciones y la intimidad en acciones grupales.

Y se habla de esto porque la narrativa de los pacientes no suele estar centrada en síntomas clínicos sino en las consecuencias de los síntomas. Si tengo hipos frecuentes, me preocupa que se tengan que ocupar de mí en el trabajo (incluso que me despidan) o en mi familia.

Contar sentimientos, a través de una cámara o por teléfono, a alguien que conoces poco o no conoces en algunos casos es difícil. El feedback de la telemedicina es complejo cuando hablamos de sentimientos y emociones. 

Por otro lado, se destaca que los pacientes establecen vínculos muy estrechos en redes sociales con personas en su misma situación durante años, sin verse jamás.

 

La principal esperanza que manifiestan es que el acceso a un profesional sanitario se mejore con estas herramientas, que se puedan realizar consultas con mucha más celeridad.
Por ejemplo, no es raro que después de una consulta te surjan varias dudas sobre lo hablado…y no vas a esperar 3-4 meses a resolverlas.

Por otra parte, para el profesional sanitario esas herramientas express pueden suponer una ventaja a la hora de ver cumplimiento de tareas que se han acordado.
Para el paciente recibir una mensaje o una llamada corta del profesional, supone un chute enorme de motivación y confianza.

 

Respecto a la telemonitorización, quiero destacar dos cuestiones:

Uno de los encuestados se asombraba al contarle que la telemonitorización es casi anecdótica en sanidad, cuando él, en su trabajo, tenía un cuadro de mandos donde seguía casi al segundo un montón de variables de las máquinas que tenía a su cargo.
Si eso es posible hacerlo, tanto en diabetes como en otras patologías…¿cómo es posible que a estas alturas no se haga?

En diabetes, tenemos un problema y es que tanto las descargas como el monitoreo debe pasar o bien por la propia industria propietaria del sistema (con la consecuente pérdida de confianza y protección de datos) o bien acudir a los sistemas de hackeo (ya muy bien organizados en torno al movimiento nighscout)
El sistema sanitario, como tal, no tiene control sobre ello. Es una gran cuestión a resolver.

 

 

Por último, pero quizás lo más importante.
La formación, la educación diabetológica está ante su momento más importante.
Tenemos una enorme oportunidad de aprovechar herramientas de telemedicina para poder llegar a la mucha más población de lo que actualmente hacemos.
Especialmente en diabetes tipo 2.
No hace falta recordar que el tratamiento de cualquier tipo de diabetes es la educación diabetológica.
Y después los fármacos, si se precisan.
Lo repito, estamos en un momento crucial. Donde las visitas a los profesionales sanitarios escasean, donde es difícil hacer formación presencial de cualquier tipo…pero en diabetes necesitamos educación.
No veo que haya impulso a esto por casi ningún lado…y me preocupa mucho.

16/09/2020






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