17FEB

Cerrando puertas


El fin del principio



Hoy cierro una etapa. Aquí y ahora.

Casi tres meses atrás, anunciaba que necesitaba un tiempo.
Que no me gustaba lo que estaba haciendo.

Que no era capaz de escribir sobre lo que me gustaba, de la forma en que me gustaba.

Que el síndrome del folio en blanco era una realidad incuestionable.

Que ya era hora de dejar de dar vueltas en círculos.

Que ya había llegado el momento de evaluar de manera honesta lo que estaba haciendo.

 

El blog me ha dado mucho más de lo que yo pensaba.

Mi mente –durante mucho tiempo- ha agradecido esa pausa necesaria para poder juntar 4 palabras y buscarles un sentido.

Mi ánimo mejoraba cuando escribía, me sentía capaz de hacer cosas.

Mi motivación estaba alta.

Mi orgullo -por hacer cosas que me llenaban- henchido.
Porque cierro con orgullo, como veterano comerciante que baja la persiana de su negocio por última vez.
Cierro porque quiero, como quiero y cuando quiero.

Y decidir en libertad, es una de las cosas que más feliz me hace.

 

No soy de mirar atrás.
Ni para maldecir o bendecir tiempos pasados.
Ni para coger impulso ni para ponerme trabas pesimistas.

Fue bonito mientras duró.

Y feliz de haberlo disfrutado.

 

Las cosas cambian.

Donde había retos como montañas a escalar, hoy hay cordilleras que echan hacia atrás de puro temor y pereza ante la percepción que el desafío, quizás, no merezca la pena.

Afortunadamente yo también cambio.

En el cambio está la mejora.

 

Pero tampoco quiero engañarme ni engañaros.
Más allá de los amigos personales y conocidos circunstanciales, el blog ha sido poco visible.

O al menos poco visible por quien yo pensaba que debía verlo o hacerlo visible.

Por supuesto, agradezco infinitamente a cualquiera que me haya leído.

Esperar nunca me ha gustado y seguramente por eso me equivoco cotidianamente.
El blog no ha sido una excepción.

 

Agradecer a Alfredo. Sin él esto hubiera sido imposible. Siempre disponible.

A Miguel Ángel por las miles de cosas bonitas que me ha dicho los domingos y los privados de twitter.

A Ángel por su apoyo incondicional.

A Sonia por su claridad de ideas.

A Marina, Cintia, Iñaki, Pilar, Montse,Mayte, Carmen, Xavier y tantos otros/as por aguantarme y estar siempre a mi lado.
A todos los que entrevisté y a todos los que interactuaron conmigo en redes sociales a cuenta de un post.

 

En fin, bien está lo que bien acaba.

Y esto había que acabarlo cerrando bien.

 




17 febrero 2020






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