01NOV

Qué es importante en la consulta sanitaria con un paciente experto


Teorizando sobre cómo puede ser la atención a un nuevo tipo de pacientes



En varias ocasiones me han preguntado cómo deberían tratar los profesionales sanitarios a los pacientes expertos…

Vamos a ello, a ver qué sale.

Empecemos por mi habitual disección entre paciente experto, paciente empoderado y paciente activo.

Paciente experto= dícese del paciente empoderado que da un paso adelante, se implica de manera personal y continua en ayudar a otros pacientes y al sistema sanitario para mejorar a todos los niveles. Tiene la suficiente formación e información para tomar decisiones sobre el sistema sanitario desde la perspectiva de los pacientes.

Paciente empoderado= paciente activo que quiere decidir sobre el tratamiento de su enfermedad, junto a los profesionales sanitarios que le atienden. No sólo tiene información, la aplica para tomar decisiones sobre su tratamiento.

Paciente activo= paciente que busca información sobre su enfermedad, no se conforma -exclusivamente- con la información que recibe del profesional que le atiende o del sistema sanitario, sino que investiga por su cuenta contenidos que cubran sus necesidades de información o formación.


Tomando prestado el método del plato, lo adapto a lo que podría ser un esquema genérico, modificable según necesidades, del tiempo de una consulta con un paciente.

 

 

 

Contra lo que pueda parecer, es un esquema válido para profesionales sanitarios y para los pacientes.

 

En toda relación (o comunicación) hay dos partes.
Y ambas tienen la misma responsabilidad para que la acción de relacionarse (o comunicarse) sea efectiva.
Tan poco formados están los profesionales sanitarios en tratar a los pacientes como estamos los pacientes para tratar a los profesionales sanitarios.
Muchas veces vamos a trompicones, buscando un guiño de complicidad que te lleve a encauzar la relación, una muestra de confianza para elevar la comunicación a otro nivel.

Afortunadamente esto va cambiando.
Poco a poco, las Escuelas de Pacientes y la formación genérica de los profesionales sanitarios incluye la visión de “la otra parte”.

 

Oír sus experiencias con el tratamiento

Más menos debería ser la mitad del tiempo en consulta.


La medicina basada en la vivencia no es lo mismo que la medicina basada en la evidencia, pero ambas se complementan y se necesitan.

Lo estamos viendo con la insulina Fiasp, sin ir más lejos.

Según a quien leas, le va de una forma o de otra.
El Real World Data, al final, acaba por imponerse.
Todos los ensayos clínicos tienen sus limitaciones.
Pero los pacientes necesitamos escuchar esa parte teórica del tratamiento, esas posibilidades que -casi siempre- son las más probables.
Ambos necesitamos escuchar a la otra parte del equipo.

Profesionales y pacientes tenemos diferentes narrativas. Nos interesan cosas diferentes, pero necesitamos escuchar a la otra parte para poder definir los objetivos conjuntos.


Resolver dudas y necesidades
Más menos un 25% del tiempo en consulta

La clave es la empatía.
Es muy importante comprobar que la otra persona nos ha entendido todo lo que hemos contado.
La conversación cambia radicalmente cuando decimos: ¿tienes alguna duda? yo quería transmitirte….espero que hayas entendido lo que yo quería decir…
Hay un truco sencillo, en este punto, que es usar el “yo” y no usar el “tú” (esto lo aprendí del método Stanford de paciente activo)
Cambia mucho decir:
-tú nunca me traes las glucemias descargadas
-yo me molesto porque al no traer las glucemias descargadas tenemos que dedicar tiempo a eso.

Usando el “tú”, la otra persona se siente más atacada.
Usar el “yo” muestra los sentimientos y se provoca la empatía citada antes.


Las soluciones a los problemas, no son inocuas, producen consecuencias…cambiar de insulina, poner una ISCI o un sensor continuo, tardar 45-6 meses en volver a la consulta, no tener educadora en la Unidad Diabetes, hacer una glicada venosa en lugar de digital….hay que evaluar lo que pasa cuando tomamos una decisión, ya sea de calado o de menor importancia.

Como dice el gran Iñaki Lorente: ¿en qué puedo ayudarte? Pienso que ganarás. Pienso qué ganarás.
Las preguntas, las dudas, las necesidades -a menudo- esconden los miedos y las inseguridades.
Fomentar la narrativa de ellos forma parte del tratamiento y facilita optimizarlo.
Escoger bien cómo se habla a los pacientes ayuda a la conversación y a la necesaria complicidad.

 

Acuerdos y metas de gestión
Para mí, ésta es la parte fundamental de la relación profesional sanitario-paciente

Para un paciente crónico es importante fijar metas a corto plazo como estrategia para mantener la motivación por el autocuidado.
Si esas metas están consensuadas, definidas (cuantitativamente y cualitativamente), evaluadas y recompensadas (un abrazo, un pincho de tortilla de patatas con cebolla...jajajaja)

Desde la visión paciente, ver cómo el profesional se compromete a hacer algo concreto (mandarle un mail, llamarle por teléfono, buscar más información sobre un tema…) te anima y te compromete a hacer tu parte.
Profundiza en la sensación de equipo.
Sientes la implicación contigo y tu enfermedad.

Y para acabar.
No cerrar la consulta sin:
1. Resumir el plan de acción y objetivos para el próximo trimestre.
2. Recordar los compromisos de cada parte
3. Recordar vías de comunicación (horas más sencillas para localizar por teléfono, comprobar direcciones correo electrónico…)
4. Reforzar la relación personal…estrechar la mano, animarle en alguna situación personal, dar las gracias…

y esto es necesario que lo digamos las dos partes.

01/11/2018






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