25FEB

Gestionando lo invisible


la experiencia de gestionar, tras 17 meses



Se cumplen 17 meses -más o menos- desde que inicié mi aventura de gestionar al colectivo de celadores de mi hospital.
Y esta es una fecha, tan buena como cualquier otra, para coger el dron, los retrovisores, los apuntes de mis libretas y exprimir el hipocampo para rescatar los recuerdos, visionar lo que ha pasado a vista de satélite lunar y extraer conclusiones, si es que doy para ello.

 

Por si alguno no lo sabe, los celadores somos esos profesionales sanitarios que estamos en el 99% de los servicios y actos sanitarios que se realizan sobre un paciente.
Somos el primer profesional que ve un paciente al entrar en el centro y seguramente el último que ve al abandonar el centro sanitario.

 

Normativamente hablando, aún dependemos de una norma preconstitucional (1971) que ni Ministerio ni ninguna de las CCAA (en el ejercicio de sus competencias en sanidad) ha tenido a bien desarrollar de manera real y efectiva.
Por efectiva me refiero a que sea útil en el trabajo diario.

 

Para cuidar animales se exige un certificado especializado, para cuidar personas no se exige nada

Se da la “curiosa” circunstancia, como muy bien apuntó mi compañero Andrés en la jornada autonómica de celadores que hicimos en mi hospital, los celadores que trabajan cuidando a los animales de experimentación (Animalario o Estabulario) se les exige -por normativa especializada- la superación y obtención de un certificado que les habilita para trabajar allí.

Al resto de celadores -que cuidamos personas- se nos exige la educación mínima obligatoria, sin más capacitación.

La realidad es que se puede pasar de no haber trabajado nunca como celador y al día siguiente a ayudar en la movilización de un paciente con ECMO, un politraumatizado en Puertas de Urgencias o llevar una biopsia para diagnóstico de cáncer de próstata.
Sin más formación, sin adquirir más conocimiento que el transmitido por los compañeros, la lectura de algún folleto o el visionado de algún video en youtube

 

Hay que recordar que somos los profesionales que más tocamos físicamente a los pacientes: ayudamos a movilizaciones, sedestaciones, traslados…

 

Pues bien, con esos (y otros muchos) condicionantes previos se gestiona lo que yo llamo: los celadores somos parte de los cuidados invisibles.

 

 

Por no aburrir mucho, voy directamente a las conclusiones.

 

No tengo ni idea de cómo puede mejorarse, pero el sistema de cobertura de bajas es lamentable.
La bolsa de trabajo no admite categorías para puestos “sensibles” (quirófano, animalario, anatomía patológica…) y esto genera multitud de problemas

Las coberturas de vacantes anteriores a un año (renuncias, etc) son un calvario…a veces se tarda más de 2 meses en cubrirlas.
Lo mismo con las coberturas de las jubilaciones…2 y 3 meses
¿Esto se habla -alguna vez- en mesa sectorial?

 

Los derechos de los trabajadores no se discuten.
Se acatan y se defienden.
Pero desde la perspectiva de la gestión, no se puede entender que haya personas que -por antigüedad y la normativa vigente- se les otorgue casi 20 días más (días libres y vacaciones adicionales), según el caso, sumadas a los 22 hábiles de vacaciones.
Las vacaciones se pueden cubrir con el personal sustituto de verano.
Pero el resto es imposible.
Alguna vez esto se tendrá que abordar, más allá del clásico: “ que contraten más personal”, sin minorar ningún derecho de los trabajadores, por supuesto.

 

¿Cómo se ataja un absentismo reiterado -con justificantes médicos- sin ningún tipo de rubor por parte de algún celador/a ni del médico que se lo firma, año tras año?

 

Parece mentira que aún haya que explicarlo; el puesto de trabajo de celador, es un trabajo con una importante carga física.
La mayor parte de puestos y tareas requieren esfuerzos físicos.
¿tan difícil es de entender que no todas las personas son aptas para trabajar de celador?
Que sólo se requiera un certificado de escolaridad no significa que pueda trabajar cualquiera.

 

La responsabilidad de la atención a los pacientes recae en todo el equipo. Ni sólo en personal facultativo ni sólo en celadores.
Cuando se moviliza a un paciente, aunque no se esté en una unidad quirúrgica o de críticos, la responsabilidad es de todos, no exclusivamente del celador.

 

Aunque suene increíble, los celadores organizamos el trabajo diario (como buenamente podemos).
No nos sacamos el personal disponible por arte de magia.
Si me comunicas, a las 13h, que tienes un programa de 20 ingresados para realizar pruebas/técnicas para el turno de tarde que empieza a las 15h…es bastante probable que yo no tenga personal y al que haya se le explote de mala manera, los pacientes se enfaden, la sala proteste porque los ha preparado y la imagen del hospital empeora.



Se confunde muy a menudo el concepto urgencia con el de emergencia.
Urgente no es bajar un mueble al despacho del jefe de servicio.
Si denominamos a todo “urgente” acabamos por no saberlo distinguir de una verdadera emergencia como es bajar a un paciente a UCI, una parada cardíaca o cualquier otra situación inminente que afecte a la vida de cualquier persona.

 

Más de uno/a olvida que la ley de prevención de riesgos laborales también afecta a los celadores (¡¡¡¡vaya sorpresa¡¡¡¡).
Si no se puede movilizar algo porque pesa mucho, nosotros tampoco lo podemos hacer.

 

El trabajo en equipo no existe.
Existe el trabajo con personas con las que conecto y me llevo bien.
Aquello de “dime con quien comparto el turno y te diré si hago unas cosas y no otras”
Y no sólo en la categoría de celador
Esto es lo que pasa en muchos casos.
Obviamente no es lo deseable

 

Para finalizar

Lo mejor son las personas.
Siempre
Se funciona (todo funciona) porque la gran mayoría de personas se implican en su trabajo.
Y hacen más fácil el trabajo del resto.
Da gusto estar con ellos.
Verles su implicación y disfrutar con su trabajo
Ayudarles en lo que buenamente se puede.

Lástima de ese pequeño porcentaje que da tanto la lata.

25 febrero 2018






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